h1

Acerca de Bajarse al moro: el intento de ser feliz

noviembre 15, 2005

Aquí tienes unas palabras del autor acerca los motivos que le llevaron a escribir su obra. Aunque son largas, no debería darte pereza leerlas. Si lo haces y te sugieren alguna reflexión, escríbela.

En el colegio me enseñaron que los seres vivos «nacen, crecen, se reproducen y mueren». Bueno, pues no es tan complicada la cosa —pensé yo, que era joven e iluso por aquel entonces—, y me fui unos cuantos años a dar patadas al balón y a salir con chicas, para desfogarme.
Más hete aquí que años más tarde empecé a descubrir que el intríngulis de la frasecita estaba en las comas. Es decir, en lo que pasa entre nacer, crecer, reproducirse y morir. Arduos años de estudios e investigaciones en universidades, lecturas y cursillos especializados, me llevaron a la conclusión de que esas comas se podían traducir por estas palabras: el intento de ser feliz.
Entonces me dije: esos cuatro trascendentales acontecimientos parecen no depender de nosotros, son cosas del destino. Pero el tema de las comas sí que parece ser cosa humana. ¿Por qué es entonces tan condenadamente difícil conseguirlo?
Y un buen día, cansado de interrogarme a mí mismo sobre el tema, y a los que me rodeaban, sin obtener respuesta, empecé a escribir teatro, y a preguntárselo a los personajes de mis obras:
—¿Por qué no eres feliz tú, a ver?
—No, si yo quería, pero es que es muy difícil… —se disculpaban
todos por su fracaso—.
Yo les doy su oportunidad para que lo intenten. De verdad que trato de dársela cuando escribo. En Bajarse al Moro, por ejemplo, les dije:
—Venga, ahí estáis, intentadlo al menos vosotros que sois gente especial, que no os conformáis con repetir la vida de vuestros padres, que os atrevéis a buscar nuevos caminos, a renunciar a costumbres que nos encadenan…
Toda esta historia empezó cuando, de alguna forma que aún desconozco, los personajes de esta obra, esos componentes de la vida imaginaria, se instalaron un buen día en mi mente, me embarazaron con su lenguaje, y me hicieron sentar a escribir la obra y sacarlos a la luz, para intentar contestar a mi pregunta.
Ellos, una vez creados, crearon a su vez las situaciones y las peripecias: sus destinos. El autor entró a veces en conflicto con ellos, por sus diferentes formas de entender la vida, en sus relaciones con los otros, en sus deseos… Estaban vivos y tenían vida propia, sobre todo al ser encarnados por actores en un escenario.
En Bajarse al Moro intenté mostrar —creo— la historia de un grupo de jóvenes que viven en un piso, con los problemas de realización y de convivencia que ello genera: sentido de lejanía con unos valores y unas costumbres establecidas que no les pertenecen. Formación de su personalidad según las posibilidades que el entorno les facilita. Diferencias entre las intenciones y las conductas. Y el amor —siempre el amor—, como el principal proyecto de vida, gravitando sobre ellos.
Estos personajes jóvenes buscan su hueco, su necesidad, su equilibrio en un mundo donde los esquemas útil – inútil, integrado – marginal y triunfador– perdedor crean los patrones sociales. Tal vez esa infelicidad, y falta de habilidad para resolver las cuestiones prácticas y elementales de la convivencia social, esconda otros posos de amargura vital y desajustes más profundos, de unos seres románticos y soñadores, a pesar suyo. Pero eso ya es filosofía.
Todo ello dentro de un mundo urbano —el de Madrid — que marca con sus ritos, y sus latidos, un sabor peculiar, un estilo de vida. De ahí su relación poética con todo lo que «el moro» representa: el sur, el viaje, los otros, el hachís, los techos blancos y redondos de sus casas, las palmeras del desierto, el azar como forma de vida, lo mediterráneo y caliente frente a lo nórdico y frío…
Y surgieron los contrastes, las crisis y los conflictos, y de ellos salieron sus conductas y sus formas de hablar. Formas de vida diferentes nos llevan a lenguajes diferentes.
Y, al escribir, surgió el humor, porque el humor pone las cosas en su sitio. Es una contestación que damos a nuestros límites. Una respuesta que hace de puente entre las realidades y los deseos. O eso creo.

Sobre bajarse al moro, José Luís Alonso de Santos

Anuncios

One comment

  1. barase al moro es una historia muy buena pero muy deficil pourque contiene de muchas palabras que nos permiten para entender el dialogo facilmente



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: