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MI FINAL DE BAJARSE AL MORO (Laura)

diciembre 13, 2006

Ha pasado un año. Chusa está sola en la casa, dándole el biberón al bebé de meses que tiene en los brazos. Llaman a la puerta.

CHUSA (hablándole al bebé): Debe de ser el Jaimi que se ha dejado el cortauñas de las sandalias otra vez. Si no estuviera yo en todo… (Abre la puerta y se queda de una pieza. Es Alberto)
ALBERTO: Hola, Chusa… Cuánto tiempo… ¿Cómo estás? ¡Vaya! ¿Has tenido un bebé?
CHUSA (disimulando y aparentando indiferencia): Hombre, ¿tú por aquí? No, el bebé es de Jaimi, que se arregló otra vez con la Merche esa, ya sabes, la del cine, después de todo el lío… la dejó embarazada y cuando nació el niño se lo dejó en la puerta y le dijo que se ocupara él. Así que ya ves, me deja a mí de niñera. Se llama Dani, como el padre de Jaimi… o de Merche, no sé. Pero bueno, no te quedes ahí, pasa.
ALBERTO: ¿En serio? Quien lo iba a decir, Jaimito papá… ¡Que guapo es! (Al bebé) Hola, chiquitín… Te cuidan bien estos, ¿eh? ¡Qué suerte tienes, campeón!
CHUSA: Un cielo, chico, ni llora mucho ni echa el zumo, ha salido vago, como el padre. Pero cuéntame, ¿cómo estás? En Móstoles con el pisito… ¿Y Elena?
ALBERTO: ¿Puedo cogerlo? (CHUSA le da a Dani y le hace carantoñas. El bebé ríe.) Pues bien, al final me ascendieron en la comisaría y ahora soy inspector. Un gusto, tía, llego a la hora que me da la gana. Y… Elena está embarazada. Eso venía a decirte.
CHUSA: Qu…? (Un poco cortada, intenta disimular la decepción que se le pinta en la cara) Vaya! Felicidades. Me alegro mucho, de verdad. Quien lo iba a decir, todos unos padrazos, porque ya te digo que hago más yo de madre que la Merche… Pues nada, Alberto, que siga la felicidad, Y que me alegro. En serio.
ALBERTO: Bueno… es que tenía que decírtelo, quiero decir, quería decírtelo, me sentía mal…
CHUSA (le corta): Pues no tienes por qué. (Dani empieza a llorar. Aprovecha y agarra al bebé) Que tendrás que irte, que el niño necesita cuidados.
ALBERTO: Bueno, sí. (Va hacia la puerta, pero se gira) Que me gustaría que fueras la madrina del niño o niña cuando nazca. Y Jaimito el padrino. Los dos queremos. Elena y yo. Por favor.
CHUSA: Gracias, Alberto, pero no. Además soy la madrina de Dani.
ALBERTO: Bueno… vale. Díselo a Jaimito igualmente. Me ha gustado mucho verte. Y que estás muy guapa.
CHUSA: Adiós, Alberto.

(Se cierra la puerta)

CHUSA (a Dani): ¿Has visto eso, pequeñín? Estoy condenada a estar sola. Cuidando de ti, sobrinín, y de Jaimi, que es peor que tú. Es mi cruz. Pero, ¿sabes? Me alegro de que estés aquí. Me alegro mucho…

(Se le rompe la voz y empieza a llorar desconsoladamente, pero entonces… Dani la mira
y dice: “Mamá”)

FIN

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