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La procedencia lingüística de mi familia (Tamara Puerto)

enero 11, 2007

LA VIDA DE MI ABUELA SEGÚN ELLA

Mi abuela nació en Albacete, durante la guerra civil. Pero su madre, mejor dicho, mi bisabuela, tuvo que huir de su pueblo por culpa de la guerra y se fue a vivir a Granada. Iba pasando el tiempo y seguían allí, esperando que la guerra terminase, pero claro una guerra no dura dos días, ni una semana, dura demasiado tiempo como para estar esperando de brazos cruzados. Y en todo ese tiempo, mis bisabuelos pudieron encontrar un trabajo, una casa… Comenzaron una nueva vida en un nuevo lugar. Una vida distinta a la que llevaban antes. Y claro se quedaron allí a vivir. Mi abuela se hizo mayor, y encontró un trabajo en el campo recogiendo aceitunas. En el trabajo, había un chico que le había puesto el ojo a mi abuela. Siempre la miraba, la ayudaba con las aceitunas… Hasta que un día quedaron para dar una vuelta, y ahí surgió el amor. Entonces estuvieron un tiempo de novios hasta que se casaron. Todo iba bien hasta que comenzaron a tener hijos, uno, dos, tres y cuatro. Cuatro hijos. Económicamente no iban muy bien. Cuatro bocas más que alimentar. Con el sueldo que les daban no podían llegar a fin de mes. Y tuvieron que irse hacia Francia, para ver si allí encontraban un trabajo donde ganar más dinero. Y aquella fue la solución. Y como todo les iba tan bien se lo dijeron a la familia, y todos fueron a vivir a Francia. El único inconveniente era el frío. En invierno nevaba y eso a mi abuelo no le gustaba nada. Allí tuvieron dos hijos más, ya no eran cuatro, ¡sino seis!. Pero esta vez todo fue mejor, porque el hijo mayor dejó los estudios para trabajar, traía dinero a casa y ayudaba económicamente a sus padres. Estuvieron viviendo en Francia unos siete años hasta que un gran amigo de mi abuelo, les informó de que en Blanes había un terreno muy barato en el que podían construirse una casa. Y así lo hicieron, cogieron a los siete niños y se mudaron a Blanes. Mi abuelo se encargó de hacer el piso, con ayuda de sus hijos. Y ahí se quedaron. Mi abuela encontró un trabajo de cocinera en un hotel y mi abuelo en el campo. Y encima allí no hacia frio, era el lugar ideal: había mar y montaña, donde el clima era templado y no había mucha gente. Y a partir de ahí todo les fue perfecto, los hijos se casaron, tuvieron nietos… ¡¡Y ahora están más felices que unas pascuas!!

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