Archive for 4 octubre 2007

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¿Qué refleja mi espejo?

octubre 4, 2007

De repente, abro los ojos, oigo un ruido a mi izquierda, es el despertador, hoy empiezo el instituto.

Me levanto sin muchas ganas y como cada mañana me meto en la ducha. Al salir, me pongo el albornoz y miro el espejo, está empañado. Al pasar mi mano por él, me vienen los recuerdos de la cena de despedida del que fue mi colegio durante 13 años y en el que he hecho grandes amigos, algunos de los cuales, no sé cuándo volveré a ver.

 El espejo vuelve a empañarse  y, de repente, vuelvo a la actualidad y pienso:

         ¿Cómo serán mis profesores, serán parecidos a los de antes?

         ¿Haré muchos amigos? , ¿me costará adaptarme?

 Vuelvo a pasar la mano por el espejo.

Atrás han quedado estos dos meses de verano, en los que he pasado calor y sobre todo sueño, pero en los que me he dado cuenta de que por muy duro que sea estudiar lo es mucho más trabajar.

Aunque todo no ha sido trabajo, ya que mis días de fiesta los aprovechaba al máximo.

 El espejo vuelve a estar empañado, mi madre me llama para que baje a desayunar.

Hoy es mi primer día de instituto y el próximo día que vuelva a desempañar el espejo quién sabe los recuerdos que me traerá.

Ferran Pardo

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Septiembre. Primero de bachillerato.

octubre 3, 2007

Acabo de regresar de mi primer y ajetreado día de clases. Antes de sentarme a la mesa para comer una suculenta comida casera, me dirijo hacia el servicio. Lavo mis manos y me miro en el espejo buscando uno de esos granos que, a nuestras edades, son tan frecuentes. Entonces, me pongo a recordar mi imagen de unas semanas atrás. Mi rostro ha palidecido ligeramente desde el verano. Me desespero pensando en lo rápidamente que ha pasado el tiempo. Además de la palidez de mi piel, percibo que mi semblante está más serio y atento.¡Se acabaron los días de verano en los cuales mi máxima preocupación era sacar a mi perra de paseo! Ahora tengo que trabajar mucho, ser organizado con los estudios y, sobre todo, prestar mucha atención en clase. Pero, como ya he mencionado, el tiempo pasa volando y antes de que nos demos cuenta ya seremos personas de mediana edad y atareadísimas en lo que respecta a los quehaceres de la vida. Entonces, será cuando echemos en falta los días en los que “solo” teníamos que estudiar.

Cristian Mayer